EL EXPRESIONISMO

taut-pabellon-de-cristal19141El expresionismo define una característica fundamental del arte moderno:Los artistas no buscan representar la realidad objetiva sino las emociones subjetivas de su entorno.Formalmente esto se expresa por medio de la exageración, distorsión, primitivismo y fantasía, con una viva y violenta aplicación de sus elementos.

Las características formales del movimiento tienen sus raíces  a finales del siglo XIX con Van Gogh, Gauguin y Munch. La palabra “expresionista” aparece en 1911 cuando Paul Cassirer un comerciante de arte, designa así los expresivos cuadros y grabados del noruego Edvard Munch (1863-1944). Con esta palabra se diferenciaba del impresionismo.

El grabado en madera, que viene de una antigua tradición medieval en los países germanos, define con su crudeza y contraste tonal una de las técnicas más usadas por los primeros expresionistas cuyas obras fueron descritas como “toscas con perspectivas alteradas, deformaciones que enfrentan todas las tradiciones pulidas. Los colores poco molidos, la pincelada amplia dejando el proceso pictórico al descubierto.

 

Die Brücke

En 1905 cuatro estudiantes de arquitectura liderados por Ernst Ludwig Kirchner fundaron la asociación Die Brücke a partir de una frase de Nietzsche en Así hablaba Zaratustra: “Lo grande del hombre es que es un puente y no una meta…”

El manifiesto, publicado en 1906, invitaba a todos los artistas progresistas para unirse y llevar a cabo un existencialismo artístico revolucionario.

Kirchner y sus compañeros pintaban modelos en el taller cambiando espontáneamente de lugar para dar dinamismo a un dibujo casi automático. Adiestraban así la mirada para representar formas simplificadas.

A pesar de sus pretensiones revolucionarias, miraban con interés a los postimpresionistas y a los fauvistas.

Los miembros de Die Brücke declararon su independencia del antiguo establecimiento y alentaron a la juventud para buscar una auténtica expresión.

Esta primera fase del expresionismo alemán estuvo marcada por la visión satírica de la burguesía y el fuerte deseo por representar las emociones subjetivas.

También estaban fascinados por el arte africano y de Oceanía. Esta influencia se  ve reflejada en los contornos negros y en las angulosas figuras.

En 1911 fundan la revista Sturm entrando en contacto con el expresionismo literario. Como consecuencia, la pintura se fue volviendo más narrativa.

 

Der Blaue Reiter

También en Alemania y pocos años después apareció  Der Blaue Reiter (1911) agrupación de la cual hizo parte Kandinsky uno de los principales gestores de la abstracción.

En su calendario de 1912 incluyeron fotografías de arte folclórico ruso, máscaras africanas y australianas en una actitud que parecía legitimar el radicalismo de los pintores modernos en resonancia con el llamado arte primitivo. Entre 1912 y 1914 el grupo organizó exposiciones por varias ciudades europeas pero el estallido de la primera guerra mundial significó el final de dichas actividades. Kandinsky trasladó a la Bauhaus sus ideas junto con otro artista llamado Paul Klee.

Kandinsky desarrolló también una obra teórica donde exploró el significado de las líneas y del color.

En “De lo espiritual en el arte” diseñó una tabla de los valores inerentes a las formas y los colores. Allí expone conceptos como que “la tensión entre el azul y el amarillo representa los polos entre el frío y el calor, la espiritualidad y la pasión.

Las formas también tenían su propio carácter. El círculo, su forma preferida significaba la perfección y la globalidad. La energía con que se desarrollaban las líneas, su anchura y dirección también tenían connotaciones psicológicas.

La teoría de Kandinsky marcó el inicio de un vocabulario nuevo para hablar sobre el arte. la pintura se volvió un lenguaje que necesitaba ser aprendido para poder apreciarlo.

El expresionismo tuvo varias tendencias y en Viena se destacó Oskar Kokoschka de quien se decía, evidenciaba la relación entre cuerpo y alma influenciado por Sigmund Freud. Su mirada se centró en lo enfermizo y lo neurótico oscureciendo los contornos o utilizando violentas pinceladas que resaltan la psiquis de los personajes.

Como corriente dominante en Alemania el expresionismo reflejó la atmósfera de alienación y desilusión que dejó la primera guerra mundial. Algunos de  artistas como George Grosz y Otto Dix desarrollaron un nuevo estilo socialmente más crítico que mezclaba el expresionismo con el realismo en lo que llamaron la Nueva objetividad.

Sus obras ejecutadas bajo un estilo figurativista contrasta con la abstracción que algunos artistas desarrollaron.

Frente a uno de los cuadros de Dix en 1937 Hitler declaró: “Es una pena no poder meter en la cárcel a esta gente”.

 

En lo literario, se convirtió en el movimiento alemán por excelencia, reaccionando contra el materialismo burgués, la prosperidad mecanizada y el urbanismo.

A través del drama, los escritores expresionistas desarrollaron un estilo simbólico en detrimento de la individualidad de los personajes.

Sin embargo el checo Franz Kafka fue el más grande novelista del expresionismo, la atmósfera alucinatoria de sus novelas se aproxima a la pesadilla como en La metamorfosis (1915) y El proceso (1925).

 

El cine expresionista sintetizó las posibilidades de radicalización formal abiertas por la pintura.

El diseño de El gabinete del doctor Caligari (1919) es el mejor ejemplo de esta radicalización. Los arquitectos responsables de la escenografía distorsionan las perspectivas de calles diagonales y formas angulosas.

Los ambientes bañados de sombras y los personajes u objetos iluminados puntualmente creaban la tensión deseada.

Aparte de Caligari, otros films son El Golem (1920), Nosferatu (1922) de F.W. Murnau, y Metropolis (1927) de Fritz Lang. De igual manera presentan una visión pesimista de la sociedad y exploran la dualidad de la naturaleza humana y su capacidad para lo monstruoso.

 

La arquitectura por su parte, dejaba en evidencia la utopía que sólo podía realizarse en proyectos.

La ficción arquitectónica busca superar la materia mediante estructuras de cristal que recuerdan catedrales góticas. La fascinación por las enormes torres de cristal, las formas fragmentadas expresivas y los proyectos zoomorfos se asociaron a la transformación socialista del mundo.

A finales de 1919 un grupo de arquitectos se agrupó con Bruno Taut para formar una sociedad llamada La cadena de cristal:

“Para elevar nuestra cultura a un nivel más alto, nos vemos obligados, nos guste o no a cambiar nuestra arquitectura. Y esto sólo será posible si libramos las habitaciones en que vivimos de su carácter cerrado…esto sólo podemos hacerlo mediante una arquitectura de vidrio que admita la luz del sol…” (Paul Scheerbart 1914)

Sin embargo la arquitectura expresionista sólo se llevó a cabo en obras menos fantásticas como el Einsteinturm de Potsdam (1921) de Mendelsohn.

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